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miércoles, 7 de diciembre de 2011

HORUS...


HORUS
El dios Horus es uno de los dioses más antiguos e importantes del panteón y precisamente uno de los que más manifestaciones tiene. 
Su culto pudo haber nacido en la época Tinita. 
Fue entonces cuando los egipcios advirtieron la existencia de un ave de vuelo lejano y majestuoso (el halcón peregrino) que surcaba el cielo e interpretaron que se trataba de un dios.
Se representa como un hombre con cabeza de halcón, con o sin la doble corona de los dos Egiptos; también sólo como un halcón; como el bebé que amamanta Isis; como un niño con la doble corona; como un Sol que tiene a cada lado la úreus y las alas desplegadas de un halcón.

Naturaleza: forma parte de la tríada sagrada.
Como vengador y, por así decirlo, "resucitador" de su padre (Osiris), Horus es el símbolo de la resurrección para todos los hombres: el Hombre Interior que batalla contra sus propias sombras tenebrosas.

Es, en cierto modo, el Sol visible e inteligente que con su luz despeja todas las sombras; a veces lleva un báculo de Anubis para poder andar entre las tinieblas; o bien un bastón o cetro de poder, símbolo de mando y de arma contra las fieras físicas o psicológicas.
Como deidad solar de influencia terrestre, protege el esfuerzo de la Humanidad en marcha; cuando aparece con figura de barquero simboliza una de las formas de "navegar" por el mundo con habilidad para sortear los peligros (simbolizados éstos por un cocodrilo al que puede matar con su lanza); se ayuda también con la cruz cansada o Llave de la Vida Eterna, o bien con el llamado "martillo de Horus", que resucita a los muertos y llama a los dormidos.

Horus es "el que gobierna con los ojos"; es quien se traba en lucha con tu tío Seth por el imperio del mundo y para vengar la muerte de Osiris, su padre.

Por eso simboliza al Sol Naciente en su doble carácter de vencedor de las tinieblas y de elemento renovador de la vida. Se le rendía culto (muy extendido) en Abidos.

Estudiar la personalidad de Horus, es una tarea delicada ya que debemos distinguir entre las muchas formas de este dios. 
Analizar la diversificación, historia y desarrollo existente entre los numerosos Horus, requiere remontarnos a períodos muy tempranos. Hemos de ser conscientes de que en muchas ocasiones nos encontramos ante distintos relatos que a veces pueden parecer excluyentes y contradictorios. 
Todos ellos en su mayoría son fruto de leyendas nacidas en distintos puntos geográficos, leyendas que finalmente tienden a unirse en una sola figura divina, aunque manteniendo su contenido. Solamente logramos distinguir alguna diferenciación si prestamos atención al aspecto concreto de la deidad que se presente en la narración. Precisamente esta multiplicidad provoca que, además de aparecer con el rol tradicional de vástago de la pareja formada por Isis y Osirsis, pueda mostrarse también como hijo o esposo de otras divinidades. 
Esto ocurre por ejemplo en el templo de Dendera, donde Hathor y Horus de Edfú conciben a Harsomtus (una forma del dios cuyo nombre se traduce como "Horus Unificador de las Dos Tierras")

martes, 29 de noviembre de 2011

ISIS...


Simboliza, en principio, el ascenso psíquico, la energía nutricia y la salud. 
Es una mujer con una escalera o escalón sobre su cabeza (aunque también podemos verla con la corona doble de los dos Egiptos o una vincha que termina, adelante, con la serpiente úreus o, incluso, con los cuernos lunares, ya que se la asocia con la Luna). 
Lleva otros atributos tales como el Nudo o Lazo de la Vida y el Sistro, que aleja a los malos espíritus con sus sonidos mágicos. 
Suele aparecer, también, con los cuernos vacunos junto con el disco solar, transformándose, entonces, en Isis-Hathor. 
Los animales que le eran consagrados eran el Ave Ibis y el gato.
Naturaleza: es la Madre Cósmica, la Materia Primordial, la deidad del Amor que gesta la vida; está relacionada con las fiestas de la primavera y el verano; es la plenitud y la madurez. 
La escalera que lleva en su cabeza simboliza su condición de intercesora entre el Cielo y la Tierra. 
Rige los encantamientos de la magia nocturna y lunar; a veces se la representa con un velo sobre el rostro, simbolizando los secretos ocultos de la Naturaleza.IsisSe presenta como una mujer de pie o sentada, con una pluma de avestruz en la cabeza.
Naturaleza: es la Diosa de la Justicia y el Orden; representa el Orden Cósmico; como deidad justiciera, se asocia como Sejmet, la diosa leona. 
También Diosa de la Sabiduría, la rectitud, la verdad y la ley; su pluma se colocaba en el plato opuesto de la balanza, opuesto a aquel en el que se pesaban los corazones de los hombres (asiento de la conciencia) en la Sala del Juicio a los Muertos de Osiris; esa pluma puesta en la balanza durante el juicio determinaba las buenas o las malas acciones del muerto. 
Su poder "balanceador" significa que, merced a ella, subcistían el equilibrio universal, la armonía de la Naturaleza, las crecidas beneficiosas del Nilo, la concordia entre los vivos, la piedad religiosa, la verdad en el orden moral, etc.
Su simbolismo es prácticamente idéntico al de la deidad Maad hindú (La Mente Cósmica). 
Se le rindió culto en todo Egipto. 
Los griegos la llamaron Némesis y los romanos Fatum.

lunes, 21 de noviembre de 2011

TEMPLO DE HORUS


LA NOVELA HISTORICA SINUHE EL EGIPCIO...


La novela histórica Sinuhé el Egipcio de Mika Waltari es uno de esos libros que todo lector del genero tiene que haber leído, aunque solo sea porque es una referencia entre las novelas del antiguo Egipto y para muchos una verdadera obra maestra.
He de decir con franqueza que Mika Waltari no se cuenta entre mis escritores favoritos, la lectura de El Etrusco no llegó a provocar en mi esa sensación de necesidad de seguir leyendo aun a costa de perder horas de sueño y en algunos pasajes llego a hacérseme tediosa; aunque hay que admitir que el conocimiento del autor sobre la época hace que la novela en ningún caso este exenta de calidad. Con Sinuhé el Egipcio me ha ocurrido algo parecido, aunque en este caso estamos ante la obra cumbre de Mika Waltari y la novela lo refleja durante muchos pasajes; aun así Mika Waltari no ha logrado llegar a lo mas hondo de mis sentimientos, algo que otras obras maestras del genero...
...si han conseguido. En cualquier caso es innegable la facilidad con que Mika Waltari narra el final de la XVIII dinastía egipcia, como logra integrar con maestría a un personaje ficticio como Sinuhé dentro de la trama hasta lograr que el lector no sea capaz de discernir qué parte es historia y cual ficción.
Probablemente lo que no acaba de convencerme de Sinuhé el Egipcio son los diálogos y la profundidad de la caracterización de los protagonistas, conversaciones demasiado directas, personajes siempre parcos en palabras y dando muchas cosas por hecho, extremismo en los caracteres de muchos de los actores secundarios de la novela, malvados, fieles o valientes hasta la médula; curiosamente tengo similares sensaciones al leer a Cristian Jacq, otro de los grandes novelistas sobre el Antiguo Egipto. Supongo que la velada crítica de Sinuhé el Egipcio que he escrito hasta aquí es la justificación de porqué no considero esta novela como una obra maestra del genero. Las bondades de Sinuhé el Egipcio son sin duda mucho más numerosas que los aspectos criticables, desde el conocimiento del autor sobre la época que logró plasmar en toda la novela hasta la recreación del primer personaje de la historia del que se tiene conocimiento de que quisiera realizar una reforma religiosa, pasando por la historia con NeferNeferNefer que por su propia irrealidad se ha hecho eterna o por las guerras que acontecieron en el periodo que engloba la narración de la novela. El humor inteligente de Mika Waltari nos sorprende frecuentemente en el transcurso de la historia que nos contará Sinuhé, un humilde medico egipcio que tendrá una importancia vital en la mayoría de acontecimientos que ha dejado la historia sin explicación.
"Se muy bien lo que quieres, Sinuhé, a pesar de que sea demasiado tímida para mirarte. Pero debes empezar por darme un regalo, porque ya sabes que no soy una mujer despreciable."

EGIPTO... REINO MEDIO


Reino Medio
Posiblemente la religión del Reino Medio se caracterice por las novedades que supuso. 
Es durante este período cuando la religión alcanza su momento de mayor equilibrio, si bien es cierto que los datos y evidencias relativos a esta ápoca son mucho más escasos que los que conocemos del Reino Antiguo o el Reino Nuevo.
Montu, un dios asociado directamente con la guerra, se convierte en el dios de la XI Dinastía, como dios guerrero, originario de Armant (Hermonthis). Cuatro fueron los reyes que llevaron el nombre del dios (Mentuhotep) durante esta dinastía. A pesar de que nunca perdió un papel importante dentro del Panteón egipcio, su máximo esplendor fue breve y durante la XII Dinastía, el auge de Amón, señor de Tebas, que ya en el Reino Antiguo aparece mencionado en los textos de las pirámides, le llevó a un segundo plano. Por otra parte se distingue un intento de conseguir una unidad religiosa nacional: Amon no sustituye a antiguos dioses sino que desde un principio este dios se funde con Ra, como Amon-Ra, asumiendo así toda la teología solar que hasta ese momento había ido creciendo y estabilizándose, de modo que las cosmogonías locales, aunque no llegaron a desaparecer, se quedaron reducidas al mínimo, al menos a novel estatal.
El culto a Osiris ya ha triunfado y los textos mágicos, antes reservados a la realeza pasan a formar parte del ritual funerario de las clases medias, aquellas que en esta época podían permitirse entierros y cultos funerarios de cierta categoría.
Esto dio lugar a lo que hoy conocemos como "Textos de los Sarcófagos", surgidos durante el I Período Intermedio. Representan una evolución, ahora más organizada, de las creencias expresadas en los Textos de las Pirámides.
Las pirámides vuelven a ser el monumento funerario por excelencia, aunque ya sin alcanzar la grandiosidad de épocas pasadas.
Ahora se construyen en ladrillo, más sencillas. Esto permite que las construcciones no se conviertan en una carga para el estado y los trabajadores, como sucedió durante las dinastías del Reino Antiguo.
Los cleros, tanto de Tebas como de Menfis, siguen siendo un factor influyente en la economía religiosa, pero sobre todo prima el equilibrio.
Los templos no desestabilizan ya el poder central.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

CLEOPATRA


Cleopatra VII fue la última reina del Antiguo Egipto de la dinastía Ptolemaica, también llamada dinastía Lágida. Dicha dinastía fue creada por Ptolomeo I Sóter, general de Alejandro Magno, y fue también la última del llamado Periodo helenístico de Egipto.
Cleopatra nació hacia el año 69 A. C. y murió en el año 30 A. C. Era hija de Cleopatra V Trifena y de Ptolomeo XII Auletes, de quien heredó el trono en el año 51 A. C., en torno a la edad de 18 años, junto con su hermano Ptolomeo XIII, que contaba aproximadamente con doce años, con quien ella tuvo que casarse por testamento de su padre. Claro que esta unión era puramente legal ya que según se dice Cleopatra, extremadamente inteligente y ambiciosa, dejaba fuera de todas las decisiones a su hermano.
Ptolomeo XII Auletes, no era muy respetado por su pueblo y era un gobernante bastante malvado para con e, su sobrenombre AULETTES, que en griego significa «flautista», era porque, según se decía, Ptolomeo XII le dedicaba más tiempo a la música que a gobernar.´
Ptolomeo XII tuvo 6 hijos, que son: Berenice IV, Cleopatra VI, Cleopatra VII, Arsinoe IV, Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV.

Durante una revuelta en el año 58 A.C. Berenice IV aprovechó el odio que sentían los egipcios hacia su padre, debido a su maldad y su despreocupación hacia el pueblo y envió le envió al exilio; gobernando junto a su madre durante un año. A la muerte de Cleopatra V, Berenice gobernó como regente única y se casó con Seleucus Kybiosaktes. Después de algunos días, Berenice mandó estrangular a su marido y se casó con Archelaus.
Ptolomeo XII consiguió el apoyo de Roma después de pagar a Pompeyo una gran suma de dinero y prometerle que durante años le pagaría tributos. Contando con los romanos de aliados, Ptolomeo XII consiguió derrotar al ejército de Archelaus y fue devuelto al trono. Uno de sus primeros actos fue mandar a ejecutar a su hija Berenice IV, esto ocurrió en el año 55 A.C. 
Durante el reinado de Berenice IV, Cleopatra VI, una de sus hermanas, aparentemente desapareció o fue asesinada, ya que no se encuentran más registros de ella a partir de esta época.
Cleopatra y sus hermanos fueron educados durante su niñez bajo la cultura Helénica, sus principales fuentes de estudio eran los poemas homéricos, la retórica de Demóstenes, etc. 
A pesar de haber recibido una educación puramente griega, Cleopatra fue el primer miembro de esta dinastía que aprendió a hablar el idioma egipcio; pero no sólo conocía este idioma sino también el griego, hebreo, sirio y arameo y quizás también el latín. 
Fue instruida así mismo en los campos de la literatura, música, ciencias políticas, matemáticas, astronomía y medicina. Además tenía fama de poseer modales dulces y refinados y una sugerente voz, cosas que hacían de ella una mujer muy seductora.
Era impulsiva, caprichosa, ingenua, espontánea, apasionada, diplomática y constante.

martes, 25 de octubre de 2011

EGIPTO... REINO ANTIGUO


Reino Antiguo
Comienzan  a surgir las grandes ideas de la Creación, que si bien es muy probable que ya existiesen en épocas anteriores, es ahora cuando comienzan a tomar forma de una manera más organizada: en Menfis la teoría de la creación según Ptah, en Heliópolis Ra y la Enéada y por último en Hermópolis la Ogdóada. A pesar de que conocemos la cosmogonía menfita, no tenemos evidencias de que el culto a Ptah estuviese implantado a nivel nacional y los textos de esta época no nos facilitan el trabajo. Por eso algunos especialistas ponen en duda la universalidad de las teorías menfitas, y más bien parece que su culto, al menos en esta época no pasó de la zona de influencia de Menfis. Precisamente es en períodos más tardíos, cuando ya Menfis había perdido la importancia de la que gozó durante esta era, cuando más evidencias tenemos.
Durante la IV Dinastía empieza a tomar importancia el culto a Ra, como dios asociado a la realeza, y se desarrolla la influencia del  clero heliopolitano. Estamos en la época de la construcción de las pirámides de Guiza. El rey es un dios y como tal debe recibir culto, pero es también la encarnación terrestre de los dioses del Más Allá, un mundo todavía celeste, una concecpción invariable y lo sufientemente arraigada que sobrevivirá a las diferentes culturas que se asentaron en tierra egipcia, incluidas la griega y romana.
A partir de la V Dinastía el faraón es ante todo "Hijo de Ra" y el poder del clero comienza a aumentar; los templos empiezan a recibir gran cantidad de recursos económicos, que ya no se emplean sólo en construcciones reales. Es el apogeo de los templos descubiertos, caracterizados por la presencia de un gran obelisco central. Es en la V Dinastía cuando la religión solar se convierte en lo que conocemos como teoría heliopolitana, que une el antiguo culto al Sol con la Gran Eneada. Por otra parte empieza a destacar el culto osiríaco, aunque vinculado sólo al rey, quien una vez muerto se identifica plenamente con Osiris. El sincretismo de diferentes cosmogonías lleva a la formación de la Gran Enéada en la que se incluyen los dioses de las teorías osiríacas.
La idea del caos se hace firme con el sistema heliopolitano:
'En el principio existía el caos simbolizado por Nun. El Universo no había sido creado, existía desde antiguo y por la eternidad como una masa inerte. No existía el cielo, ni la tierra, ni los hombres y los dioses aún no habían nacido. 
No existía la vida ni la muerte. Atum, el espíritu del mundo estaba diluido en este caos. Pero llevaba en sí mismo la fuerza generadora de las cosas y los seres. Tomando conciencia de sí mismo se llamó gritando: Ven a mi, y desdoblándose originó el nacimiento de Ra, personificado por el Sol. Atum y Ra, el espíritu del mundo y su conciencia, son los 2 aspectos de un mismo ser, mundo indivisible que lleva en si la fuerza generadora de su propia sustancia'.
Tras resurgir del caos Atum-Ra crea a Shu (el aire) y Tefnut (la humedad). De la unión de ambos elementos nacen Gueb (tierra) y Nut (cielo), que a su vez dará a luz a Osiris, Isis, Neftis y Seth. Estos nueve dioses formaban la Gran Eneada, y con ellos se había dado lugar a la Creación en su estado primitivo. En torno a ellos surgirán dioses más o menos importantes que ocuparán lugares especiales en el Panteón, pero el sincretismo ya se ha realizado, de modo que las parejas divinas se consolidan.
Durante la VI Dinastía las pirámides se caracterizaran por la inclusión de textos, conocidos como "Textos de las Pirámides", que ya habían sido incluídos en la pirámide de Unis (último faraón de la V Dinastía).
Constituyen el conjunto de escritos religiosos más antiguos hasta ahora descubiertos y nos dan a conocer rituales funerarios, ceremonias religiosas, ofrendas, fórmulas mágicas y en general todo lo que podía proporcionar el bienestar del rey muerto y facilitar su nueva existencia en el Más Allá.
El clero heliopolitano se hace cargo de las donaciones y ofrendas, lo que le permite gozar de una base económica que le mantiene en el poder. En Abidos se halló un decreto de Neferirkara por el que los servidores locales del templo quedaban exentos de realizar los trabajos obligatorios para el estado (corvea). 
Esto puede darnos una idea del poder e influencia que ejercía el clero en la política de finales del Reino Antiguo. 
El fin de la VI Dinastía se caracterizó, religiosamente, por un alejamiento de las administraciones locales frente al poder central, que llevó a la consesión, por parte del rey, de algunos privilegios a los templos a cambio de que estos y los nobles locales mantuviesen su lealtad. 
Directamente se produjeron dos consecuencias inmediatas: por una parte vuelve a resurgir el culto a los dioses locales  y por otra los templos se transforman en centros económicos regionales y se convierten en independientes del poder central. Los grandes sacerdotes, casi siempre,  son personajes locales.  
Podían tomar ciertas medidas administrativas, inicialmente reservadas al rey, y eso es lo que hicieron durante la desaparición del poder central en el Primer Periodo Intermedio.

VASOS CANOPOS


Vasos Canopos
Vaso canopo es el recipiente, empleado en el ANTIGUO EGIPTO, donde se depositaban las vísceras de los difuntos, lavadas y embalsamadas, para mantener a salvo la imagen unitaria del cuerpo.
Estos vasos se introducían en una caja de madera que, durante el cortejo fúnebre, era transportada en un trineo.
Había cuatro tipos de vasos canopos, que representaban a unas divinidades llamadas Hijos de HORUS, quienes protegían su contenido de la destrucción.
Las divinidades representadas eran:
AMSET:
Vasija con tapa en forma de cabeza humana, donde se guardaba el hígado.
HAPY:
Vasija con tapa en forma de cabeza de papión, donde se depositaban los pulmones.
KEBEHSENUF:
Vasija con tapa en forma de cabeza de halcón, que contenía los intestinos.
DUAMUTEF:
Vasija con tapa en forma de chacal, con el estómago del difunto.
Cada vaso estaba protegido por una diosa titular: 
ISIS, NEFTIS, SELKIS y NEITH, y debían estar orientados, ritualmente, hacia los cuatro puntos cardinales: el hígado al Sur, los pulmones al Norte, los intestinos al Oeste y el estómago al Este.
La denominación de vasos canopos es fruto de un error, pues fueron asociados con otro tipo de recipientes que poseían tapas con forma de cabeza humana, hallados en la ciudad de Canopus, en el BAJO EGIPTO, aunque no había ninguna relación entre ellos.

jueves, 29 de septiembre de 2011

ATUM-RA


Atum crea sin necesidad de una contrapartida femenina y auto-surge gracias a su voluntad y su energía cuando se encontraba latente en las aguas del Nun. Es un hecho inequívoco y claro que no requiere explicación, sin embargo más adelante los teólogos de Heliópolis sintieron la necesidad de modificar la creación para hacerla más comprensible, para ello dotan al dios de una compañera llamada Iusaas (en otros casos aparece Hathor, Señora de Hetpet, en su lugar) cuyos epítetos son: "Ella Viene y es Poderosa" o "Ella Vino con el que es Grande", que es titular de una capilla en el recinto de Heliópolis. "Ella" era la diosa consorte y la materialización de la mano de Atum en el acto creador, representada con un disco solar o con un escarabajo sobre la cabeza.
Atum-Ra es el dios más importante del pensamiento religioso egipcio, tanto que el resto de los dioses provinciales fueron sufriendo asimilaciones con él. Realmente las cosmogonías locales generalmente utilizaban la fórmula heliopolitana incluyendo a su divinidad local. De este modo, y a partir del Reino Medio, la solarización de los dioses hace que aparezcan divinidades como Amón-Ra, Sobek-Ra, etc. Los únicos dioses que no llegaron a sufrir esta fusión fueron Ptah, quizá por ser un dios creador demasiado importante con un clero influyente, y Osiris, cuya leyenda era demasiado popular.
Atum reúne en sí toda la creación. En ocasiones es identificado con la colina primigenia en sí misma, siendo la unidad de una creación diversificada, la primera fuerza cósmica creativa y un dios andrógino potencia del orden de vida. La creación en torno a él tiene un carácter eminentemente sexual, una forma primitiva pero lógica de expresar el pensamiento profundo de la existencia. Su unión a la Enéada heliopolitana para dotarle de una genealogía, tal y como también la tenían los hombres, parece remontarse entre las Dinastías I y V.
No obstante este dios, aunque poderoso en sí mismo, necesita y utiliza una serie de fuerzas para dar cuerpo a la creación. De este modo, encontramos a Sia, Hu y Heka que representan la inteligencia que proyecta el mundo, la decisión creativa y el mago cuya energía realiza la palabra, respectivamente. Es curioso destacar que las dos primeras fuerzas carecieron de culto mientras que la tercera lo tiene documentado desde el Reino Antiguo sin que hallamos podido averiguar el porqué de este hecho. Todos ellos aparecen protegiendo a Ra en su acto creativo y acompañándole en su barca que surca el mundo subterráneo. Pero para los teólogos de Reino Nuevo estas fuerzas no fueron suficientes añadiendo elementos nuevos y "sofisticados" que denotan un pensamiento más evolucionado y complejo. 
Así aparecen: Iri la acción, Sedyem el oído y Shai la determinación y el destino.
Pese a su preponderancia Atum-Ra nunca desplazó a otros dioses, a los que se adoraba en su santuario. Tenemos constancia durante el Reino Antiguo de cultos a Horus y a su homóloga femenina, Hathor, y sabemos que la esposa principal del sacerdote de Ra en Heliópolis era igualmente sacerdotisa de Hathor posiblemente relacionándola con la compañera del dios.
La personalidad del dios Atum a veces es enigmática. Se nos presenta como una divinidad que puede tener aspecto de serpiente en su forma más arcaica relacionada, como la mayor parte de los ofidios, con el espíritu emergido, que en Heliópolis además, se identifica a la divinidad local lmy-Uhaf, "El Deslizado". 
La mitología egipcia nos muestra a este animal como una fuerza benefactora y creadora símbolo del espíritu emergido, sin embargo, también puede estar representado bajo el aspecto de la serpiente dañina Apofis (aunque jamás citada en el contexto de la cosmogonía y siempre a partir del Primer Período Intermedio) como representación de "la no-existencia" o, como en los "Textos de las Pirámides", bajo el nombre del "Muy Numerosa en Anillos", donde se la relaciona con los limites del mundo. 
En este caso habría que preguntarse el por qué de ambas representaciones tan dispares entre sí: la creadora junto a la dañina. Algunos investigadores interpretan estos dos conceptos como la forma de Atum cuando se hallaba en el océano primordial en un estado de no-existencia, es decir cuando formaba parte del caos (como Apofis), y la divinidad cuando toma consciencia de sí misma y comienza la creación. De nuevo serían dos manifestaciones del mismo dios.
Bajo el aspecto estable de Atum-Ra, iconográficamente se le representa en forma humana con la doble corona sobre la cabeza, de león o de icneumón en este último caso en Heliópolis (con la apariencia de Ra) para simbolizar el poder del dios -que en esta forma- mata a las serpientes, es decir, elimina su aspecto remoto de dios no-existente en el caos primordial. De igual modo, le encontramos bajo apariencia antropomorfa, cabeza de carnero, forma de mangosta, anguila etc., estas últimas en el aspecto de Atum. 
Vemos por tanto que la variación de representaciones de esta divinidad evidencia su controvertida procedencia en cuanto a dios ctónico y solar. Bajo el aspecto de Ra aparece asimilado al halcón, al carnero, a la musaraña, al elefante, al macaco, al escarabajo pelotero, o al Toro Mer-Ur de Heliópolis desde el Reino Nuevo.
Otro símbolo empleado por los teólogos de Heliópolis fue una flor de loto para explicar el nacimiento del Sol, ya que esta planta se abre al nacer el día y se cierra al anochecer. El loto emergido de la colina primigenia abriendo sus pétalos habría mostrado al dios solar, que más tarde y en este aspecto se identificó con Nefertum.

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